Día libre.

El día libre comienza de nuevo antes del despertador y durante el desayuno se abre debate sobre dónde ir y qué hacer. El consenso nos lleva a subirnos al 4x4 y bajarnos de el en Cap Skirring, la playa más turística de la zona. No hemos tardado Mariajo y yo en correr hacia el agua, sorteando el fuerte olor a bacalao que inunda la orilla. No cubre. La temperatura del agua es perfecta. Nada que ver con las heladas costas gallegas siendo el mismo océano. ¿Corremos por la orilla? ¡Corramos! Sorteamos los montículos de peces muertos: ya hemos descubierto el origen del pestazo. Una vaca me mira desafiante. Yo contra esos cuernos no puedo hacer nada. Prefiero ignorarla y pasar al lado de su familia. Vamos a llevarnos bien. Sigo con Mariajo el running playero. Nos hemos venido arriba y por lo menos calculamos cuatro kilómetros de carrera. Eso sí, hemos parado un par de veces. Una para colarnos es un casoplón con acceso a la playa y debido a la ausencia de respuesta a nuestro grito de Bonjour, una foto vacilona en la piscina infinity y seguimos. Dos, cuando vimos unas figuras de piedra y sin dudarlo accedemos a una pequeña cerca a pie de playa, de poco más que 6 metros cuadrados donde conocimos a Misse, el escultor de todo aquello, quien allí vivía y aporreaba con su cincel las piedras recogidas del mar algunas, de la tierra otras. Hablamos. Nos muestra su trabajo, y al decirle que somos de España nos recuerda que su amigo Hissu es de canarias y estuvo de voluntario en su colegio en 2012 y que volverá a verle. Él está seguro. A mi se me humedecen los ojos y sólo puedo prometerle que lo buscaremos por internet y le mandaremos su foto. Le regalamos, ya ves tú, una caracola recien recogida de la orilla para que nos recuerde. Me quiere regalar un caballito de mar seco. Mejor lo dejo ahí que no pretendo acabar entre barrotes por tráfico de animales exóticos. Finalizamos nuestra carrera con un chapuzón y un reencuentro con el resto del grupo bajo la sombra del chiringuito. Los muchachos del bar, afrobeats y muy rastas. El camarero ha de pausar la fabricación de un extraño cigarro color jade para atender a mi petición de cerveza. Miro ese extraño tabaco y levanto la ceja derecha. Él mira mi ceja derecha y señala con sus ojos la puerta. Miro la puerta, empujo y entro. Kasumay, kasumay vale. Guiño guiño codazo codazo. Unas palabras indescifrables para mi salen de su boca y me ofrece ese cilindro humeante. Yo - que tengo un amigo que dice que el tabaco no tiene por qué ser marrón incluso que no tiene por qué ser ni tabaco - agradezco el gesto y correspondo amablemente y con cortesía a su ofrenda. Corta un turulo de papel. Me lo regala. Le digo, what tha fuck broda, ar yu tokin tu mi... bueno, no recuerdo qué le dije pero acabé quedando con ellos para la Reggae Party del viernes y con el bolsillo con una especie de especia olorosa que ya veremos cómo se usa. 🙄 Hemos de volver al Centro que hemos quedado para comer tomate, arroz y pescado a la brasa. Aprovechamos la tarde para el curso de Gorka y posteriormente algunos quieren visitar al curandero del pueblo por dolores musculo-esqueleticos. De cabeza voy a ver eso. Odies, el curandero. Un señor bastante mayor en apariencia pero que emana sabiduria y al que todos respetan con sinceridad, le hizo a Maite un masaje con unguentos y hojas recién calentadas en la brasa, asi como también hacía mi tío Pedro, curandero en la aldea del pantano Gabriel y Galán en Cáceres, Extremadura.

N'day, nuestra cocinera , nos invita a romper el Ramadam con su familia. Nos dirigimos a compartir con ellos el primer momento del dia en el que pueden comer y beber. La verdad que son como las siete de la tarde y aún así, comemos más ensalada Marinat, guisantes y pan nosotros que ellos. Y es que después de todo el dia sin comer ni beber, su estomago no responde igual que el de esta plaga de langostas hambrientas europeas. Nos ofrecen también Bissap y Zumo de Baobab. Delicias liquidas que finalizan nuestra invasión. - ¿Donde esta Malik? Estará viendo el fútbol en esa casa. Entro. Manchester 1 - Bayern 0 . El artista antiguamente conocido como Alieu me ofrece asiento con él y sus colegas, nos reimos de su estrella en mi cogote. Estoy un ratillo viendo el fútbol pero he de irme.  - ¡Leki leki! Que me tengo que pirar al Centro, chavales.

Hacemos tiempo leyendo, confesandonos, riendo y llorando a que Toni, el músico que nos deleitará con su guitarra, llegue y prepare el sarao. Habemus noche de fiesta en Casamance. No hicieron falta muchas notas para cantarnos en 23 idiomas Jifañifan, t'estimo, te quiero. Ni para que una especie de "que la baile que la baile" se repitiera con todos y cada uno de los nombres de los allí presentes, que no eramos pocos, porque entre los blancos turistas y los jovenes del pueblo con unas ganas de jarana que ni Pocholo en año viejo. Unos bailes, una locura generalizada, unos cuerpos fibrados, incansables. Vamos, que los no autoctonos dabamos verdadera lastimica a su vera, pero oye, uno hizo lo posible hasta que finalmente y tras un buen rato de brincos y vueltas, ya nos fueramos finalmente a descansar.

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