Isla Eloubalir

Sobre las seis de la mañana han subido los altavoces de la rave de pájaros ahí fuera. He contado más de diez diferentes graznidos, pitidos, gritos y sonidos guturales que hacen de tu despertar algo bucólico porque sabes que estás en una cabaña en Senegal y no en Texas durante una matanza.

Café, un zumo de moringa hecho con las hojas, que para mi paladar kiwea bastante, margarina y pan tomaca han dado paso a la excursión hacia la isla Eloubalir, en medio de un boulon de manglares, a la que llegaremos en barca. Durante el trayecto en furgoneta que nos ha llevado hasta la barca, Bea, que vive aquí desde 2019 y a la cual podéis encontrar buscando 'Madrileños en Senegal', nos ha contado el gran sentido de comunidad de la vida aquí. Hoy por tí, mañana por mí. Y cómo ella tiene intención de hacerse una pequeña casa aquí, pero que eso está mal visto. Aquí las casas han de ser grandes, porque así puedes acoger a más personas. Tal es así que hay un dicho que reza asi: Casa pequeña, corazón pequeño. Casa grande, corazón grande.

Cruzamos los manglares, mientras arreglo las cañas de pesca con Malik y Luka, porque donde vamos, los peces ¡pican rapidísimo!, me cuentan.

Llegamos a isla Eloubalir y nos recibe el guia, Conakri, un nombre extraño para ellos y que más tarde nos contará que si tiene exito un ritual de fecundación para las madres con dificultades, se les pone nombres como basura, perro o... Conakri, que es la capital de la vecina Guinea. Creo que a los guineanos no les hara mucha gracia, pero yo me he reido un rato. Y que eso se hace para que, ya que has tenido con dificultades un hijo, el 'Fetiche' no se lo lleve, al tener un nombre poco atractivo. Y es que en esta isla, como en gran parte de Senegal son animistas. Las mezclas con las religiones musulmana o cristiana es muy común, pero la base animista la tienen casi todas las etnias por aquí. Puedes ser animista cristiano o animista musulmán, y es que el animismo es una creencia ancestral en fetiches: una especie de amuleto o tótem que está en contacto con lo espiritual y al que se le pueden pedir milagros y te cobrará con promesas o sacrificios animales. Si te concede el deseo y no cumples tu promesa, una especie de carma te castigará o se lo cobrará tarde o temprano.

Conakri nos enseña la isla, como viven 600 personas en 50 casas, y entiendo así lo de casa grande... las casas impluvium que recogen agua, un bien muy escaso en Eloubalir, como secan la sal, nos muestra también el fetiche principal del pueblo, al que solo podemos acercarnos los hombres. Entramos en una especie de cabaña aledaña al fetiche, donde todo el techo esta repleto de craneos de animales, desde gallinas a cerdos, de ovejas a vacas. Un espacio algo macabro que te hace entender el poder que el fetiche ejerce en esta población. Nos muestra también la plaza del pueblo, con una especie de cerco de madera con dos asientos donde en caso de conflicto entre dos personas del poblado, seran introducidos en ese ring de debate, cada uno expondrá su posición. Todo el pueblo los rodeará y escuchará su explicación y tras esto, los iniciados del pueblo -vienen a ser los 'adultos, los que han pasado el ritual de la bogout en el bosque sagrado- debatirán y volverán a la plaza con un veredicto, que será aceptado sí o sí por los implicados. El castigo será ser expuesto y ridiculizado. Pero no hay más pena que la exposición pública de tu mierda, aprender a perdonar y a no repetir tu error porque todo el poblado conoce qué has hecho.

Nos conducen ahora a una mesa a la orilla del río, donde efectivamente, cientos de peces nos miran con ojos saltones, y mientras nos preparan pasta con gambas y patatas para comer, Malik y Luka pescan pececillos sin parar, a lo que se suma Olivia, la peque de Ainoa y Sercan que se unieron ayer a nuestro grupo.

Después de comer y para no parar el ritmo del curso de escritura de Gorka Calzada, seguimos con teoría de Cronicas de Viaje. La teoría se ve decorada al fondo con el sonido del galeu, una especie de castañuelas a dos manos, acompañada de un par de percusiones, una a mano y otra con baqueta, que sobre un ritmo frenético nos despistan finalmente de la teoría literaria para irnos a bailar con ellas. Mujeres y niños en este círculo de baile en el que la danza africana se impone cuando alguien sale al medio: la locura comienza y el característico castañeo del galeu toma fuerza y velocidad. El sonido Casamance, le llaman.

Volvemos ahora a la barca, y de la barca a nuestro Centro para, tras un merecido descanso y algo antes de cenar otra deliciosa crema de verduras y huevos rellenos, leemos textos tanto de autores como nuestros, sentados en circulo al ocaso del día, mientras sube venus y me choca que la luna en cuarto menguante, mengua de arriba a abajo, nos enteramos que Bea le hizo una pregunta en la tele a Rajoy, que puedes comprar el libro "Cigarrillos al sol", de Maria Jose Ayala en tu libreria favorita y que lo de la luna no sé si me lo invento pero creo que es diferente a la visión desde España. Si no lo es, déjame creerlo así. Me gusta.

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